miércoles, 19 de noviembre de 2014

"No" a la prostitución...

Suena extraño que un hombre lo diga, no es por ganar adeptas, o por conquistar a una mujer, es evidentísimo que los hombres, y las mujeres también, necesitamos satisfacer el impulso sexual,  dar rienda suelta de vez en cuando a los placeres de la carne,  ¿porque no? si  dentro de nosotros late el animal instintivo, somos parte del reino de los impulsos, somos parte de los seres vivos que se multiplican por la reproducción sexual, y esta nos llama con fuerza.

Pero la prostitución es una transacción de dinero por sexo, no es que me parezca del todo mal, sobre todo en individuos con dificultad para la empatía o la fraternización humana, hace las cosas más fáciles, pero la verdad, solo acaba de hacer al sujeto, una persona aún más aislada, y ¿quién es la prostituta? un objeto sexual, de placer, de lujuria irrefrenable, pero habrá quien piensa que lo que debería darse naturalmente y de gratis debe ser convertido en producto de mercado.

La unión  sexual sin ternura ni reciprocidad con otra persona se me antoja ahora un tanto horrenda, la prostitución es más cercana a la necrofilia,  es poseer un cuerpo en el que no hay signos de alma, digo de alma, porque vida hay en él, pero no hay conexión emocional con esa persona, ¿quién quiere tener sexo sin sentirse deseado mutuamente? quien quiere eso de un coito por conveniencia, a veces pienso ¿soy tan marica de ser el único que piensa de esa manera ahora? a mí me preocupa el placer de la otra persona, es un requisito indispensable para mi sexualidad, 



Me siento y pienso ¿qué debemos hacer los hombres que necesitamos sexo? encontrar caminos para usar toda esa energía en algo que no dañe a los demás, que no nos dañe a nosotros mismos, la prostitución no es una opción para el hombre que ha evolucionado en el pensamiento...

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