En el principio eran los monos, y
ellos habitaban en los árboles, saltando, dando vueltas en círculos, uno de
ellos descubrió que podía colgarse de la cola y todos le siguieron, pasaban de
rama en rama y de árbol en árbol con
suma alegría, un día, papa mono sintió que le salía una cola nueva cuando veía a
mama mona bañarse en las orillas del rio, era rosada, suave, pero no era tan
flexible, así que tiró un poco de ella, pero le dolió ¿Cómo diablos podía usarla?
Se dio cuenta que no podía quitar
la vista del trasero de ella, pero no se explicaba cómo funcionaba, así que siguió
hurgando entre su nueva adquisición, y se dio cuenta que de tanto tocarla, sentía
un enorme placer, pasó horas entretenido, mientras los pequeños lo miraban
curiosos
-¿Qué haces papa mono?
-No sé, pero no puedo parar, es
muy rico- les dijo con ojos de trastornado.
-Para ya, parece que vas a sufrir
un ataque- decían los cachorros.
Oscureció, y por fin se detuvo, después
de sentí que algo salía, agitado, cansado y hambriento fue a buscar algo para
comer, y luego dormir, ese día mama mona sentía algo indescriptible en su
cuerpo, y miraba la nueva extensión de papa mono.
-debes guardarla aquí- le dijo,
con la respiración entrecortada y la mirada perdida.
No lo dudaron, y el llego a la conclusión
que era mejor que sus caricias solitarias, solo que esta vez habían participado
en pareja, de nuevo se acercaron los menores y preguntaron.
-¿Qué diablos hacen? ¡! La vas a
matar! Suéltala desgraciado, no la hagas llorar…
Y todos saltaron sobre el… ella
decepcionada huyo a otro árbol esa noche, notó que con los días se sentía más
pesada, más débil, hasta que un día cayo de bruces, y el dolor fue muy fuerte, había
creado más pequeños e indefensos de su especie.
-¿Ves lo que pasa maldito
irresponsable cuando me obligas a hacer
lo que hicimos? Ahora tengo más bocas por alimentar, he perdido mi figura, y no
tengo espacio para tantos, ya deja esa manía de tocarte ahí y ponte a conseguir
comida.
Entonces señor mono se dio cuenta
que su nueva parte no era tan divertida y segura como su cola, sino que podía ser
un arma de doble filo, y se dedicó solo a acariciarla de vez en cuando.
